Literato de Profesión y amante del periodismo en la práctica, Eduardo Quirós Sánchez, ha partido. Son las 9:50 pm, viernes 20 de abril de 2006; el cáncer generalizado ha minado el valiente cuerpo y la artísticamente de quien fue el impulsor y forjador del “Colegio de Periodistas”, del cual fue su decano durante los años 1991 y 1992.
Ochenta y cuatro años de apta capacidad; deslumbrante inteligencia, talento para escribir y destacado periodista de medios impresos y radiales como “La Industria”, “El Satélite”, “El Silencio”, “La Nación”; y en la “Voz de la calle”.
Son incontables las experiencias que vivió en su labor periodística, estuvo rodeado de ilustres literatos y periodistas , entre los cuales figuran los maestros del periodismo: Manuel Jesús Orbegoso y Gustavo Álvarez Sánchez, con quienes fundó el grupo literario “Peña del Mar”.
“Trujillo Pierde a uno de sus más esclarecidos maestros y patriarca de las comunicaciones”, expreso Alfredo ValleRiestra Ponce de León, actual decano del Colegio de Periodistas- La Libertad. El mencionado dirigente estuvo presente en el homenaje póstumo en el último adiós del maestro de maestros.
Eduardo Quiros Sánchez, fue maestro de maestros, pues ya, desde la década de los 70, forjaba mentes críticas y objetivas en el recordado y memorable instituto “Carlos Uceda Meza”; el primer centro de Educación Superior de Periodismo y Relaciones Públicas. Quirós fue tan letrado y culto que fue reconocido por la Real Academia como miembro ilustre de este circulo del saber.
Un ramo de rosas que cae al ataúd, parece ser un adiós sincero de sus alumnos de la UPAO. Hoy la despedida tras tres días después, de que la luz cegara los ojos de este “canoso” periodista, se realiza en su colegio querido, “El Colegio de Periodistas”.
Las lagrimas se están secando, ha fallecido el ilustre maestro de la Universidad Nacional de Trujillo, uno de los fundadores de la Escuela de Ciencias de la Comunicación, autor de mas de una docena de libros periodísticos, el fundador y siempre innovador Director de la revista “Contacto Directo”, que logro circular con el apoyo de sus alumnos de la UPAO.
Todo en la vida de nuestro “Querido Viejo”, como sintetizó
Marcia, su hija mayor, ha significado amor; aún con ese carácter tan fuerte y tan temple pero con una nobleza insospechada; amor al periodismo; amor a su querida “Coca”, con quien celebró sólo dos días antes de su muerte, medio siglo de unión matrimonial.
Pero ya es hora, ya es hora de partir y cuando el sol se posa sobre las cabezas de aquellos quienes lloran la gran pérdida, el cuerpo del “Maestro”, está cayendo y con él un, “Gracias”, de todos sus alumnos, sus hijos, su amada “Coca”, quien abraza muy fuerte la medalla que reconoce al “Periodista de Periodistas”.
Se va el amante del periodismo quien aun agonizando hizo de un cuarto en el hospital “Lazarte”, su mejor aula de clase; quien con una lúcida ponencia conmovió mentes y corazones.
Se va, porque ya es la hora y como el decía... “la hora peruana, es la hora puntual”.
“Adiós” y “Gracias”, adiós momentáneo, gracias eterno. Hoy sólo has adelantado un camino por el que todos pasaremos, mas, tal ejemplo de vida, mucha vida, pocas la tendremos... Adiós patriarca de las comunicaciones.
domingo, 10 de junio de 2007
¿Dónde?... Territorio Comanche
"El suelo de las guerras está siempre cubierto de cristales rotos... ahí donde crujen tus botas y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando...." Territorio Comanche es una novela que nos envuelve con un mundo lejano. Lejano por distancia y por ignorancia. Sí, las guerras son un mundo pocas veces percibidos con la agudeza que Pérez Reverte nos señala.
El autor nos conmueve y a la vez asusta al alma cristiana con una mirada descarnada de la guerra, poco humanista, quizá; donde Márquez y Borles, los protagonistas, no se conduelen con el propio dolor, pero no por insensibles, sino por una simple razón... Son periodistas. Lo único en la guerra, es la guerra misma, no hay más, nada más que la noticia; una mirada cruda, más no irreal. Reverte desecha de la mente esa típica imagen caritativa que todo ataque bélico refleja, nos muestra el lado más doloroso de la guerra: la indiferencia, y entonces me pregunto ¿Dónde termina mi trabajo y empieza mi ética? o aún buscando consuelo ¿Se puede ser un profesional con ética?, pero aún sin respuesta ¿Qué es la ética, la ética de un periodista?.
Este territorio sin dueño es contado desde la vista de quienes con cámara sobre el hombro, buscan una imagen, la imagen, la vista de aquellos que evitando morir en una explosión cumplen con su trabajo, informar ... "A Márquez no le gustaba que Borles les ayudase a los equipos de rescate por que se metía en cuadro y estropeada el plano", "... "A Márquez las lágrimas no le dejaban enfocar bien, por eso no lloraba nunca cuando sacaban de los escombros niños con la cabeza aplastada..."
La riqueza con la que sus protagonistas y un autor omnisciente cuentan la historia, nos revelan que a pesar de no ser una biografía del autor, quien la escribe supo aprovechar la experiencia de 21 años como corresponsal de guerra y con un amplio bagaje lingüístico entre metáforas, pleonasmos y demás, nos ofrece una novela de fácil comprensión gracias a su coloquial lengua; nos muestra un periodismo de acción, bajo una literatura realmente sabrosa... "Pero los tiros y las bombas hacen bang, zacabum".
Acerca en tales dimensiones al lector-novela, que se asimila la cruda historia como una realidad imaginable, reflexiva y a la vez espantosa; acerca tanto al lector que lo invita a conocer a los periodistas, a las guerras, a nuestra ética. Territorio Comanche es, sin lugar a dudas, una obra, es decir, con nombre propio, una buena obra.
La novela-reportaje es atractiva también, pues utiliza un tipo de narración retrospectiva; mezcla en aquella esfera a los nada cobardes periodistas que esperan la explosión del puente Bijelo Polje, con otros sucesos y experiencias pasadas donde la guerra es el escenario, ofreciéndonos personajes -visitas, recuerdos fugaces, situaciones que entran y salen de la historia central, colmándonos aún más de experiencias de quienes nos informan; muchos periodistas a más de 200 kilómetros; otros como Márquez, y Borles tan cerca, tan cerca que el olor a plomo ya no sólo se siente, sino ya parece penetrar.
Así, como la veracidad de un reportaje se confunde con una bien tramada ficción que invita al lector a observar con mayor agudeza una realidad, y es que aún con personajes imaginarios para Reverte "Territorio Comanche" no perdió la esencia de contar en sus líneas esa tierra de nadie, de contar las vivencias de cientos de periodistas, de narrar posturas momentáneas de políticos, cristianos y demás, demostrándonos sentimientos enfrentados de los maestros de la información, una lucha entre lo profesional y el ser humano de los periodistas.
Las líneas de "Territorio Comanche" fueron recreadas en un suceso aparentemente sin importancia, la espera en el puente Bijelo- desencadena la narración de una historia que retrospectivamente ubica al lector en el punto de partida y llegada… la crueldad de la guerra.
¿Quién sabe donde?...En la guerra. Territorio comanche es una obra rica en forma y fondo; es una pieza periodísticamente valiosa, integralmente reflexiva, adoptada con creatividad, pero sobre todo, una joya de la realidad – ficción, donde la simbiosis periodismo literatura se refuerza.
Por: Deborah Mendocilla Polo
El autor nos conmueve y a la vez asusta al alma cristiana con una mirada descarnada de la guerra, poco humanista, quizá; donde Márquez y Borles, los protagonistas, no se conduelen con el propio dolor, pero no por insensibles, sino por una simple razón... Son periodistas. Lo único en la guerra, es la guerra misma, no hay más, nada más que la noticia; una mirada cruda, más no irreal. Reverte desecha de la mente esa típica imagen caritativa que todo ataque bélico refleja, nos muestra el lado más doloroso de la guerra: la indiferencia, y entonces me pregunto ¿Dónde termina mi trabajo y empieza mi ética? o aún buscando consuelo ¿Se puede ser un profesional con ética?, pero aún sin respuesta ¿Qué es la ética, la ética de un periodista?.
Este territorio sin dueño es contado desde la vista de quienes con cámara sobre el hombro, buscan una imagen, la imagen, la vista de aquellos que evitando morir en una explosión cumplen con su trabajo, informar ... "A Márquez no le gustaba que Borles les ayudase a los equipos de rescate por que se metía en cuadro y estropeada el plano", "... "A Márquez las lágrimas no le dejaban enfocar bien, por eso no lloraba nunca cuando sacaban de los escombros niños con la cabeza aplastada..."
La riqueza con la que sus protagonistas y un autor omnisciente cuentan la historia, nos revelan que a pesar de no ser una biografía del autor, quien la escribe supo aprovechar la experiencia de 21 años como corresponsal de guerra y con un amplio bagaje lingüístico entre metáforas, pleonasmos y demás, nos ofrece una novela de fácil comprensión gracias a su coloquial lengua; nos muestra un periodismo de acción, bajo una literatura realmente sabrosa... "Pero los tiros y las bombas hacen bang, zacabum".
Acerca en tales dimensiones al lector-novela, que se asimila la cruda historia como una realidad imaginable, reflexiva y a la vez espantosa; acerca tanto al lector que lo invita a conocer a los periodistas, a las guerras, a nuestra ética. Territorio Comanche es, sin lugar a dudas, una obra, es decir, con nombre propio, una buena obra.
La novela-reportaje es atractiva también, pues utiliza un tipo de narración retrospectiva; mezcla en aquella esfera a los nada cobardes periodistas que esperan la explosión del puente Bijelo Polje, con otros sucesos y experiencias pasadas donde la guerra es el escenario, ofreciéndonos personajes -visitas, recuerdos fugaces, situaciones que entran y salen de la historia central, colmándonos aún más de experiencias de quienes nos informan; muchos periodistas a más de 200 kilómetros; otros como Márquez, y Borles tan cerca, tan cerca que el olor a plomo ya no sólo se siente, sino ya parece penetrar.
Así, como la veracidad de un reportaje se confunde con una bien tramada ficción que invita al lector a observar con mayor agudeza una realidad, y es que aún con personajes imaginarios para Reverte "Territorio Comanche" no perdió la esencia de contar en sus líneas esa tierra de nadie, de contar las vivencias de cientos de periodistas, de narrar posturas momentáneas de políticos, cristianos y demás, demostrándonos sentimientos enfrentados de los maestros de la información, una lucha entre lo profesional y el ser humano de los periodistas.
Las líneas de "Territorio Comanche" fueron recreadas en un suceso aparentemente sin importancia, la espera en el puente Bijelo- desencadena la narración de una historia que retrospectivamente ubica al lector en el punto de partida y llegada… la crueldad de la guerra.
¿Quién sabe donde?...En la guerra. Territorio comanche es una obra rica en forma y fondo; es una pieza periodísticamente valiosa, integralmente reflexiva, adoptada con creatividad, pero sobre todo, una joya de la realidad – ficción, donde la simbiosis periodismo literatura se refuerza.
Por: Deborah Mendocilla Polo
viernes, 25 de mayo de 2007

Por Martín Sánchez Jorges
Manantiales de ensueño en medio del bosque.
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4Tambopata siempre es una opción para abandonar la bulliciosa capital. Allí, un albergue marca la diferencia al ofrecer un contacto directo con águilas amazónicas y árboles de más de 50 metros.
Desde el embarcadero de Puerto Maldonado toma unos 20 minutos llegar en bote al camino que conduce al Centro Águila Amazónica-Sowewankeri, una casa-albergue creada para promover la conservación de la biodiversidad de la selva amazónica de Madre de Dios a través del desarrollo de proyectos dirigidos al manejo sostenible de los recursos naturales. Dos de ellos son: la protección de la Reserva Ecológica Shihuahuaco, situada entre los ríos Tambopata y Las Piedras, y la liberación de águilas en dicho lugar.
Allí, en medio de un bosque que hace que las pupilas se dilaten por el jolgorio de colores al atardecer, los viajeros pueden compenetrarse con la selva más diversa del planeta a través del turismo vivencial. También puede participar en el Programa de Conservacionistas Voluntarios y permanecer más tiempo en contacto con los proyectos de campo que se estén desarrollando. Una experiencia fascinante sin duda.
Después del almuerzo, compuesto por alimentos inorgánicos, y bajo el amparo de instalaciones construidas con madera proveniente de árboles caídos naturalmente por rayos o por el tiempo, los encargados de este paraíso amazónico cuentan a los huéspedes cómo se inició en la zona el Proyecto de Conservación de Águilas Arpías (PCAA-Perú) y cómo después, tras ubicar otras especies de estas aves, como las crestadas y las escopetadas, la iniciativa creció hasta convertirse en el Plan de Conservación de Águilas Amazónicas.
SALVANDO AL ABUELO. Provistos de binoculares y de varias cantimploras con agua, un guía del refugio comanda nuestra expedición en medio de una agreste vegetación para tratar de observar a las escurridizas aves que huyen día a día de la deforestación.
A medio camino, y después de cruzar bosques de aguajales y manantiales, nos topamos con algunos nidos de las águilas, los cuales han sido construidos en los shihuahuacos o árboles de hierro, que pueden llegar a crecer durante mil años, tener dos metros de diámetro y medir más de 50 metros de altura.
Otras especies de animales e insectos también utilizan como madriguera este robusto árbol, por lo que su preservación es imprescindible para la conservación del ecosistema del lugar. Al retornar al albergue nos espera la sabiduría del ayahuasca, que cura el alma y el espíritu y que nos transmite conocimientos a través de sueños.
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